El Plan Nacional de Evaluación anunciado por el Gobierno nacional tuvo buena acogida entre los docentes de todo el país. Aunque algunos gremios como Ctera, a nivel nacional, y ATEP, en la órbita local, destacaron que no están de acuerdo con las pruebas estandarizadas. Lo que apoyan es el carácter integrador del proyecto nacional.
“La evaluación es fundamental porque nos permite ratificar o rectificar los rumbos en la educación, y en ese sentido tiene que ser permanente y no estandarizada, atada a patrones que son uniformes. Para evaluar un proceso se deben tener en cuenta todas las aristas. No es lo mismo una escuela de la ruralidad que otra del centro”, ejemplificó, David Toledo, de ATEP .
“Me parece bien que se evalúe en forma periódica, en especial en este tiempo de pandemia para tener un conocimiento más realista de la situación”, agrega Bernardo Beltrán, de Sadop.
“Es auspicioso contar hoy con un Plan Nacional de Evaluación del sistema educativo que supere dispositivos reduccionistas y estandarizados que se quedan en la mirada corta del rendimiento de los alumnos o del desempeño de los docentes”, se pronuncia la Ctera. Con la firma de Sonia Alesso, la confederación destaca la importancia de “crear, recrear y articular diversos dispositivos y procesos que puedan dar cuenta del estado de situación de la educación de manera integral, plural y complementaria”. Y rechaza las PISA, que siguen el “modelo de mercantilización” de la educación. Hugo Brito, de la agrupación disidente de ATEP “Isauro Arancibia”, apoya la evaluación integral del sistema educativo, y agrega que debería ir “de arriba para abajo”, “cubrir todos los aspectos, en forma interna y externa de las instituciones, de la formación docente y del proyecto educativo en general. Pero que sea una evaluación permanente, no sólo por la pandemia”, propone. Y sugiere que se haga un Congreso Pedagógico en Tucumán por lo menos cada cinco años.